Llevo un rato tratando de sentarme a escribir una nota sobre una de mis grandes pasiones de mi área (estoy hablando de ciencias por si acaso), pero la vorágine del trabajo, vida social y el verano no me lo han permitido. Sin embargo, un hecho reciente me empujó a sentarme y a escribir sobre otra cosa. Hoy no he venido a vender, ni a regalar ni menos a informar, sino que a reflexionar. Manos a la obra:

Le invito a que hagamos la siguiente reflexión, yo le digo una o dos palabras y Ud. pone atención a qué es lo primero que se le viene a la mente (y yo de paso le voy comentando al respecto):

  • Científicos….¿pensó en hombre o mujeres o ambos? ¿pensó en historiadores o expertos en lenguaje?
  • Celulares….¿ve alguna relación de esta tecnología con las ciencias en general?
  • Fenómenos sobrenaturales…¿cuántas de sus experiencias diarias las explica de esta forma?
  • CONICYT…¿le suena esta institución? ¿alguna idea de a qué se dedica?

Bueno así nos podríamos pasar una horas. Lo que me interesa es invitarle a que se cuestione acerca de lo que Ud. cree saber de ciencias versus lo que realmente sabe. Sí, como le dije antes, hoy quiero invitarle a reflexionar y le voy a dejar como tarea para la casa que ejercite sus dedos en el teclado y google lo que no sepa.

Por lo general se tiende a pensar en gente del área de las ciencias exactas cuando escucha hablar de “científicos”, pero se olvida totalmente a las ciencias sociales y humanistas en general y que hay muchísimos investigadores en esa área. ¿Alguna idea de qué tipo de investigaciones hacen estos colegas? ¿por qué podrían ser importantes sus investigaciones? Por ejemplo, ¿sabe Ud. de qué le sirve al país tener más doctores en educación? Recuerdo a compañeros de doctorado que después de haber terminado sus estudios se dedicaron a hacer clases en colegios, previo estudio y acreditación como docentes, cosa que por esos lados era habitual (Australia). ¿Qué ventaja cree que tendrían sus hijos si estudiaran en un colegio en donde también hay doctores?

Bueno, esta onda reflexiva en que estoy no es totalmente consecuencia ni del cansancio o la bohemia veraniega, sino que de la recientemente publicada “Encuesta nacional de percepción social de la ciencia y tecnología en Chile” por CONICYT el pasado 25 de Julio. ¿No sabe qué es CONICYT?, le invito a que lo googlee- ya le dije que este es el post de la reflexión y de mi no van a salir muchos datos hoy- y se entere de la tremenda cantidad de funciones que cumple y, de paso, comprenda por qué es tan importante y un ministerio en esta área… En resumen, y como lo dice su nombre, esta encuesta busca tener una idea de cuánto realmente saben los chilenos acerca del trabajo científico y su importancia.

Le recomiendo darle una miradita rápida a los gráficos más que sea, hay de todo y esto está de lujo. A mi entender, en general, la población parece valorar la importancia del trabajo científico para el progreso del país y el bienestar individual. Sin embargo, los resultados denotan importantes falencias en cuanto al entendimiento de lo que realmente hacemos los científicos. En lo personal, uno de los aspectos que me pareció preocupante es que por un lado la mayoría de los encuestados no piensa en las ciencias como área prioritaria de inversión en Chile, lo cual se debe probablemente a que la mayoría de los encuestados no sabe realmente qué hacemos, tema que fue bien resumido por el diario “La Tercera” y me permito compartir una de sus ilustraciones:

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Pero por otro lado, aún cuando más de la mitad de los encuestados cree que “lo único cierto es lo que se puede comprobar”, más de la mitad también parece explicar hechos de la vida diaria en forma mágica o sobrenatural…Comparto un gráfico del reporte de CONICYT:

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No quiero ni imaginar cómo habrían sido los resultados si la pregunta “Ud. cree en la homeopatía” se hubiese incluido. Acá hago un paréntesis: eso será tema de un futuro post, pero si Ud. es usuario de la homeopatía le invito a que se informe en fuentes SERIAS acerca de cuánto realmente sus pastillitas contienen de lo que dicen tener (una pista: nada). Sigamos, entonces qué tenemos aquí, si extrapolamos esta encuesta a toda la población diríamos que la mayoría de los chilenos cree que el trabajo científico es importante para el país y para ellos mismos pero no entiende a cabalidad por qué. Es más, revisando las preguntas acerca de tecnología se puede observar que mucha gente parece no relacionar todo lo que tiene a su alrededor con un enorme trabajo y años de estudio detrás. Sin decir más, ¿cuántos investigadores, ingenieros, diseñadores y otros cree que hubo detrás del aparatito que Ud. está usando en estos momentos para leer este post?

¿Y de quién es la culpa? ¿mala formación escolar en ciencias? ¿que los medios nos saturan con prensa roja, fútbol y farándula? ¿que hay poco interés por parte de las empresas en invertir y conectarse con la investigación? ¿que los gobiernos no fomentan una cultura científica y enlace con otras áreas? ¿que los científicos se preocupan de publicar lo que hacen entre ellos y no difunden su conocimiento a la población en general? …..yo creo que un poco de todas las anteriores. Pero bueno, en esta lista yo sólo me puedo hacer cargo de lo que respecta a mi área y sí, creo que muchas veces los científicos pecamos de ser malos comunicadores (no sabemos adaptar nuestro lenguaje técnico a personas de otras áreas) y nos enfocamos demasiado en nuestro quehacer y olvidamos que al final del día lo que importa es que lo que hacemos llegue a la gente y al país más que a una buena revista científica.

El problema es que este desconocimiento y mala comunicación de nuestra área afecta a todo nivel. Sólo por dar un par de ejemplos: la bajísima inversión en investigación en la industria, ¿no cree Ud. que un aumento en la  inversión en investigación podría darle un mayor valor agregado a nuestros productos?; el poco valor que se le da a las ciencias básicas y el aporte que pueden hacer para estudiar a fondo problemáticas locales y no llegar y aplicar en Chile modelos  de otros países; malas condiciones laborales para investigadores y personal de apoyo. Aquí hago otro paréntesis: vamos sumando, entre el pregrado y master 5-7 años de estudio, más el doctorado que toma unos 4-5 años más, más la experiencia de postdoc que le piden-ojalá en el extranjero- para siquiera poder optar a convertirse en un investigador independiente, unos 3-4 años más….¿Sacó la cuenta? pues bien, le cuento que todos esos años de estudio en las mejores universidades y con buenas notas no se traducen en contratos estables, seguro social ni menos buen seguro de salud. Ni hablar de muchos colegas que después de haberse titulado de pregrado no pueden ni siquiera conseguir un contrato. ¿Cree que me puse dramática?? Mire…Ciencia con contrato.

Finalmente, ¿por qué Ud. está siguiendo este blog? ¿qué tipo de conocimiento espera adquirir en él? ¿por qué cree que es importante? Es verdad que los temas económicos y de desarrollo nacional pueden estar un poco alejados de nuestra vida diaria y por ende puede que no haya mucho interés en saber de ciencias. Pero…¿y qué pasa cuándo le dan un diagnóstico médico y no entiende a cabalidad sus alcances? ¿o los efectos de un medicamento? o, más contingente aún, ¿qué es cierto y qué no de toda la ola de tips de salud que lee a diario en facebook? Mis favoritos: ¿será verdad acaso que la leche hace mal, que el SIDA no existe y es parte de una conspiración o que el cáncer se quita con hierbas medicinales? Bueno este tema lo tocamos un poco recientemente y nos parece importante mantener siempre una mentalidad crítica respecto a lo que leemos e informarnos acerca de lo que no sabemos, en especial si son temas que puedan ser sensibles para nuestro bienestar personal. Y es por esto que es tan importante el trabajo científico y que se fomente su difusión, ya que nos entrega un método que permite poner a prueba nuestras ideas y, lo más importante, que otros puedan reproducirlas (si quiere leer un alucinante y descabellado cuento al respecto visite este link). El conocimiento científico se va acumulando cada vez más rápido (y esto no es mi opinión, le quedo debiendo esta vez los gráficos que muestran la velocidad con la que se duplica el conocimiento científico en la actualidad), por ende los nuevos investigadores trabajan en áreas cada vez más especializadas y pueden apuntar a resolver problemas de nuestra vida diaria en forma cada vez más específica y profunda.

Bueno, para terminar le voy a dar algunas pistas que derriban algunos mitos que tengo la impresión están asentados en la mayoría de la población (y también de paso Ud. se cuestione en caso de que también los crea):

  •  Que el nivel de la ciencia en Chile no está tan bien comparada con nuestros vecinos…Revise cuántas publicaciones científicas salen anualmente de Chile y divida eso per cápita y compárelo con grandes potencias científicas en Latinoamérica como México y Brasil (ah, y de paso considere que tenemos esa cifra aún considerando nuestra baja inversión del PIB en ciencias, que, por ejemplo, es la mitad de la que tiene México).
  • Las ciencias exactas están más ligadas a un cerebro masculino…..Busque algún estudio científico que haya comprobado eso (¡si encuentra uno me lo manda please!). ¿No cree Ud. que esta afirmación probablemente esté más relacionada con una cultura machista que liga las ciencias duras a los hombres que con hechos reales y comprobables? ¿en verdad Ud. cree que el bajo SIMCE en matemáticas o PSU en las mujeres se deba a un tema cerebral? Bueno, para estar seguro, le invito a que cualquier día de estos se de una vuelta por algún laboratorio y revise el número de mujeres versus hombres que hay.
  • Que los científicos estamos todos financiados (y de paso comprados) por farmacéuticas….Uff, que maravilloso sería poder investigar con ese tremendo presupuesto que tienen. Ahí mismo cuando googlee qué es CONICYT puede informarse acerca de las fuentes de financiamiento de los investigadores en nuestro país (y también de los cientos de becarios repartidos por Chile y el mundo). Le cuento de paso que en Chile aún la mayoría de la investigación se concentra en Universidades y, por ende, reciben su mayor financiamiento del estado, es decir, de sus impuestos.

¡Gracias por seguirnos y hasta la próxima!

(si le da flojera leer el estudio de CONICYT, acá le dejo el link de la noticia publicada por La Tercera)

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