En Chile, una nueva Ley de Alimentos entró en vigencia el día 27 de Junio recién pasado. Esta ley establece, entre otras cosas, el etiquetado de alimentos con un sello de advertencia en forma de disco pare con el mensaje “ALTO EN”. El Ministerio de Salud (MINSAL) afirma que en nuestro país una persona obesa muere cada hora, y que cinco de cada diez niños y y niñas presentan problemas de peso. Además, llama a elegir productos que tengan la menor cantidad de sellos.

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El etiquetado que será obligatorio en los alimentos procesados desde finales de Junio.

Si bien la idea no es mala, y cualquier política pública que sea dirigida a bajar los niveles de obesidad es bienvenida, no es la mejor para atacar el problema ya que no es una gran ayuda visual al momento de comprar los alimentos. En otros países tienen etiquetados con colores similares a los semáforos, en donde se establecen niveles de tolerancia más que límites.

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Etiquetado del tipo “semáforo” en el Reino Unido.

La otra medida presente en esta nueva Ley de Alimentos es la prohibición total de la venta y promoción de alimentos que superen los límites establecidos por el MINSAL en los colegios y escuelas. Esto es la prohibición de venta de comida como bebidas gaseosas, snacks, dulces y chocolates, entre otros. Esta medida es muy acertada en varios niveles, pero el más importante es el de eliminar la venta de productos altos en azúcar en los colegios. Veamos por qué.

En los medios de comunicación siempre se mencionan a las “calorías” y el exceso de ellas como las causantes de la obesidad, y que el ejercicio -que quema calorías- es lo indicado para bajar de peso. En otras palabras: si no nos movemos ni hacemos ejercicio, las calorías que consumimos se acumulan en forma de grasa, haciéndonos más gordos. Por ende, para bajar de peso debemos hacer más ejercicio o comer alimentos bajos en calorías, ojalá ambos. Siguiendo esta idea, se abrieron gimnasios en todos lados, se han instalado aparatos de ejercicio en los parques, el running se volvió una actividad que todo el mundo hace, y los alimentos “sanos” más vendidos son los bajos en grasas -debido a que tienen menor cantidad de calorías-. Pero aún con todo esto, los niveles de obesidad no han disminuido, incluyendo los niveles de obesidad infantil.

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(c) Ministerio de Salud

La pregunta obvia es ¿por qué? ¿Qué es lo que sigue haciéndonos engordar? La última evidencia científica indica que la obesidad, más que ser un problema de desbalance calórico (entran más calorías de las que salen), es un desbalance hormonal debido al consumo de alimentos ricos en azúcares, ya sea directamente agregados como al té o al café, o alimentos procesados ricos en azúcares refinados, jarabe de maíz o similares.

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¿Es el azúcar causante de la epidemia de obesidad?

Lo peor es que varios de los alimentos que consumimos en mayor cantidad en Chile son los que poseen la mayor cantidad de azúcares: las cervezas y bebidas gaseosas. Lo que es aún peor, es que estos alimentos al ser líquidos y fácilmente digeribles inyectan una cantidad de azúcar tal en nuestro torrente sanguíneo, que la hormona encargada de “bajar” los niveles de azúcar en la sangre, la insulina, se ve “sobrepasada” y el exceso de azúcar es convertida en grasa en el hígado. Esto genera en el mediano plazo problemas como resistencia a la insulina, en donde esta hormona se ve sobrepasada y los niveles de azúcar en la sangre permanecen elevados por más tiempo, lo que genera a largo plazo diabetes de tipo II y otros problemas de salud asociados a la obesidad. El otro problema es que el azúcar causa adicción, es una droga que ha sido catalogada como tan adictiva como la cocaína.

Entonces sólo basta con indicar cuáles son los alimentos que más consumen nuestros niños, cuáles tienen publicidad en radios y televisión dirigida específicamente a ellos, y con qué marcas están asociados los kioskos de venta de alimentos en los colegios. Exactamente: golosinas y bebidas de fantasía altas en azúcares, jugos de fruta sin pulpa, y comida rápida como completos, hamburguesas y papas fritas. Por eso es que la medida de prohibir la venta de estos alimentos en los colegios es adecuada. Quizás, en un futuro no muy lejano, veamos el azúcar como hoy en día lo es el tabaco: una droga adictiva, muy dañina y que en su momento era pensada como inocua (que no causa daño) y con gran cantidad de publicidad dirigida a todos los niveles.

Pedro Picapiedra solía hacer publicidad para cigarrillos… y ahora lo hace para cereales altos en azúcar.

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