Un día le piden a la Bella Durmiente que escriba una nota científica para el Pergamino Noticioso del castillo. Tras buscar en la biblioteca, encuentra un libro en que Merlín recomendaba que no era necesario bañarse tantas veces en invierno como en verano. Obviamente, la Bella Durmiente no alcanzó a leer ni un párrafo del libro y se quedó dormida. A la mañana siguiente, despierta alarmada porque no había escrito nada y, tratando de hacer memoria de lo poco que había leído y entendido, manda a publicar una nota titulada “Merlín dice que bañarse es nocivo para la salud”… Cuenta la leyenda que fue cosa de horas para que esta nota se difundiera por el castillo y, al cabo de unos días, por toda la comarca. No tardaron en aparecer viejos hechiceros diciendo que desde tiempos inmemorables ya se sabía que bañarse era nocivo para la salud, que acidificaba el cuerpo, producía cáncer y que todos quienes promovían el baño no eran sino parte de una conspiración contra el reino. Tanta fue la difusión de la noticia, que al cabo de unos meses muchos dejaron de bañarse y antiguas enfermedades, que se creían erradicadas, comenzaron a aparecer.

(Aquí es donde Ud. se cuestiona si yo no me habré caído de cabeza al nacer o estaría fumando algo mientras escribía esta nota. Pero si quiere salir de esta duda, lo invito a seguir leyendo…)

Esto, que puede parecer bastante absurdo e irrisorio, no es más que la mecánica de cómo funciona la propagación de noticias “científicas” falsas por nuestras redes. Un ejemplo reciente es el famoso artículo en que la Universidad de Harvard supueeeeeestamente habría dicho que tomar leche era nocivo para la salud… Ahora bien, Ud. está en todo su derecho de preguntarse cómo no creerle a estas noticias si se difunden tanto, ¿algo de cierto deben tener o no? Si sus contactos de Facebook lo publican, debe ser verdad… ¿o no?. Por otro lado, ¿por qué habría de creernos a los científicos? ¿No se supone que la ciencia es un negocio y estamos toooodos comprados por las industrias farmacéuticas? (A propósito, aprovecho de hacer un llamado público: si alguien conoce a alguna de estas empresas, please díganles que anoten bien mi número de cuenta bancaria ya que aún espero mi depósito). Ahora, a mi modo de ver, el punto más importante de esta discusión es: ¿Por qué una noticia publicada en una revista científica va a tener más validez que una publicada en un blog, en un diario o una página de dietas para adelgazar?

(No se preocupe, no me voy a poner latera con la explicación. Parafraseando a un muy buen blog chileno de economía, “vamos a explicarlo con manzanitas”).

Supongamos que a Ud. le gusta hacer galletitas. Un día decide cambiar su receta habitual y probar los ingredientes que le había sugerido su tatara-abuelita. Grande fue su sorpresa cuando al comerse una galletita Ud. no pudo parar de reír en una hora y, es más, se sintió feliz. Aún mayor fue su sorpresa cuando, al darle galletitas al resto de su familia, estos no pudieron parar de reír en horas….¿vaya, será que he descubierto la fórmula perfecta para hacer galletitas de la felicidad? Tras analizarlo por unos días, Ud. decide que el mundo debía saber de su descubrimiento y escribe una nota para la revista especializada “Galletitas de La Felicidad con Guaripolo”. Al recibir su nota, el editor de la revista, Guaripolo, decide que sí le interesa su descubrimiento y manda a llamar al comité de Guachimingos para que revisen su nota. Tras un mes, Guaripolo le informa que al comité de Guachimingos le ha parecido importante su descubrimiento, pero, para poder publicar en la revista, le exigen que haga algunas pruebas extras con su receta, incluyendo probar distintas cantidades de los ingredientes-para así tener una idea acerca de qué causaría la risa , y que le dé galletitas a sus amigos y a todo el barrio para comprobar su efecto y descartar que éste se haya debido sólo a que su familia sea buena para reír. Al cabo de unos meses, y después de haber incorporado las exigencias hechas por el comité de Guachimingos, su receta es publicada en la revista. Tras un tiempo, su receta ya ha sido leída y comentada por distintos galleteros en diversas partes. Más tarde, tras haberse comprobado que las galletitas hacían reír a medio mundo, incluyendo a un tal Cucho Lambretta-que incluso decidió hacer una canción al respecto, su receta pasa a ser material de referencia para la elaboración de futuras galletitas de la felicidad.

Bueno, lo que traté de ilustrar en el párrafo anterior no fueron más que los pilares que sostienen el trabajo científico, que son, en mi opinión, el método científico; el peer review (la revisión por otros pares) y la acumulación de conocimiento como soporte para la construcción de nuevos paradigmas. La creación y acumulación de conocimiento producto de un trabajo metódico y constante escrutinio por parte de nuestros pares es lo que le da seriedad a lo que hacemos. Una idea, por muuuuuy buena que sea, que no se prueba de una forma en que pueda ser reproducible por otros, no es más que especulación (aunque se le haya ocurrido a un premio Nobel, el Dalai Lama o Lisa Simpson). Creo que para ser seres íntegros e influir positivamente en nuestro medio es fundamental que pongamos atención a algo básico: cuestionar críticamente todo lo que leamos y escuchemos y siempre tratar de informarnos antes de emitir una opinión y compartir información por las redes. Muchísimas gracias por su tiempo y esperamos sus comentarios (le haya gustado la nota o no :D. ¡¡Y please ayúdenos a difundir!!).

(Advertencia: los nombres de quienes aparecen en esta historia son personajes ficticios y no tienen ninguna relación con la realidad ni menos con el mejor noticiario de la TV chilena).

(Este es el artículo de Harvard que hizo polémica porque fue mal interpretado. La Universidad se refería en concreto a la dosis de Calcio que se necesita consumir pero en el contexto de la pirámide alimenticia de EE.UU. Jamás dijo que tomar leche hiciera mal como se difundió ampliamente en la prensa).

 

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